Just give me a memory

Los sentimientos son, en su mayoría, efímeros.

Pero la vida nos regala pequeños momentos, recuerdos, que nos permiten revivirlos una y otra vez mientras nuestra memoria sea lo suficientemente potente. Pero lo más especial de algunos de esos recuerdos, es que se esconden detrás de lo que menos esperas; A saber, una pared blanca, un caramelo en un bolsillo, una flor o un instrumento. Olores, sabores o imágenes que te transportan muy lejos de donde estás, a otro tiempo y otro lugar en el que viviste algo realmente importante.

Lo bueno, es que te permite revivir los buenos momentos. Lo no tan bueno, que no discierne cuales de esos recuerdos son buenos y cuales tristes. Tristes y no malos, pues los malos ya se encarga nuestro maravilloso subconsciente de eliminarlos (casi siempre).

Y al final, son siempre los detalles los que marcan nuestra vida. Ya sea pasado, presente o futuro.

memories

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¿Presente?

Las personas estamos hechas de recuerdos. De recuerdos y de deseos. Nos pasamos media vida pensando en todo lo que hemos vivido y la otra media soñando con lo que vendrá.

Entiendo que es difícil centrarse en el presente, si fuera una tarea sencilla todos seríamos más felices. Probablemente.

Cada vez que vivimos algo no podemos evitar que nuestra memoria juegue con nosotros y nos recuerde algo similar que ya vivimos. Incluso tenemos grupos de amigos que sobreviven gracias a los recuerdos que un día construyeron y que se pasan horas y horas rememorando, pensando en cómo eramos y en lo que somos. En todo el tiempo que ha pasado y en como daríamos la vida muchas veces por volver a esos momentos y disfrutarlos mucho más, sabiendo ahora que los vamos a echar tanto de menos en el futuro.

No entiendo a la gente que no vive al cien por cien de lo que es posible. Se puede trabajar y tener vida. Y familia. Y pareja. Lo único que ocurre es que es agotador, pero ¿acaso no merece la pena? Todos dicen que una vida plena es aquella en la que encontramos el equilibrio entre todas esas facetas de la propia vida que son necesarias para ser felices. De lunes a viernes trabajo, salir los sábados y comer con la familia el domingo, pero todos sabemos que luego cada uno tiene unas circunstancias y que todo es mucho más difícil conforme van pasando los años. Y sin embargo, a mi me parece que la vida nos pone más trabas porque somos más capaces de manejarlas. Si no se puede quedar un sábado, se busca una comida improvisada, pero no dejes que tus amistades mueran, ni que tu pareja se aburra, ni que tu familia sienta que no te tiene cerca, ni que tu jefe piense que no eres suficientemente responsable. Este ritmo de vida, de seguro pasará factura, pero sinceramente prefiero luchar cada día de mi vida por mantener cerca a todas esas buenas personas que la vida ha ido poniendo a mi paso, personas a las que debo tantísimo que sólo se  me ocurre darles… mi tiempo. Y al final te das cuenta de que ni así les estás dando algo más grande de lo que estás recibiendo: el suyo.

Cada persona deja algo de ellos dentro de nosotros y de alguna manera, nos enseña otra forma de vivir, otras ideas, otros mundos. Y del compendio de todos ellos, poco a poco, vamos viviendo nuestra vida, generando recuerdos que serán nuestro mayor apoyo para vivir los malos momentos y que serán las mejores bases para nuestros sueños.

Because i knew you… i have been changed for good.

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