¿Fracaso?

Hoy tengo una pregunta que nunca pensé que pudiera dar para tanto:

¿Qué es el fracaso?

Lo más interesante de esta pregunta es que su respuesta dependerá en gran medida de a quien le estemos preguntando. Para mí, la gran mayoría de nuestros fallos no son fracasos sino tropiezos, piedras en el camino que existen para que aprendamos alguna lección y, sólo si no somos capaces de aprender esa lección, se convierten en fracasos.

Me doy cuenta cada vez más de que existen personas incapaces de ver este vaso del fracaso medio lleno. Cada mala noticia es solo eso, algo malo, negativo, una razón para estar triste y nada más. Pero, si no es nada más, ¿Qué razón tiene para existir? Quizás no haya ninguna y sea sólo eso, que la vida es así, pero creo que es mucho más fácil vivir pensando en lo bueno escondido tras cada una de esas piedras. Y sobre todo mucho más bonito (La vida ya es bastante turbia por sí sola como para verla desde su ángulo más oscuro).

¿Son el éxito y el fracaso caminos opuestos?

Desde luego que no. Son muy pocos si es que existen los que han logrado tener verdadero éxito, ya sea en el ámbito laboral o personal, sin sufrir antes algún que otro fracaso (¡o incluso muchos!). Esto debería dejarnos claro que el fracaso (o tropiezo) no es más que la primera parada en el camino hacia el éxito.

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Dicho esto, ¡fracasad! o mejor dicho, tropezad. Tropezad sin parar, pero nunca perdáis de vista la lección que se esconde detrás de cada piedra, porque si no os desviaréis del camino correcto.

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Frágiles

El ser humano es realmente un animal muy frágil. ¿Habéis notado como nos sentimos incapaces de la tarea más sencilla sólo por un poco de fiebre? Ante las dificultades, si nos dejamos llevar, nuestra naturaleza nos hace terminar en un sofá, calentitos y durmiendo hasta que se nos pase. En realidad, da lo mismo que nuestra dolencia sea física o psicológica: en cuanto vemos la oportunidad de tumbarnos hay algo dentro de nosotros mismos que nos empuja a tirar la toalla. “El camino fácil” que siempre está ahí, atractivo y maloliente, esperando a que caigamos en sus redes.

Es por eso que admiramos tanto a aquellos que ante las dificultades no dudan un momento en ni siquiera sentarse. Porque eso les acercaría a la tentación y ellos tienen claro que ese camino será más fácil pero desde luego no les llevará al éxito.

be different

Hay tanta gente a la que he oído decir cosas como “yo que culpa tengo” “lo he pasado muy mal, ¿cómo quieres que esté?” Que ¿cómo quiero que estés? Vivo. Quiero que estés vivo. Porque como dijo un grande, ya tendremos tiempo de dormir cuando estemos muertos, y todo ese tiempo que malgastamos recreándonos en nuestro dolor no sirve sino para convertirnos en peores personas, cada vez capaces de menos, pero eso sí, con una suerte terrible.

Pues yo he decidido que no creo en la suerte, porque pienso que creer en ella es el camino fácil. Crea tu propia suerte con esfuerzo, con dedicación y con una voluntad férrea que te permita andar sobre tus pasos en busca de soluciones (porque lo de buscar sólo errores no sirve de mucho y buscar culpables está muy visto y total, nunca fuimos nosotros mismos).

Be Different largo

Lo bueno de mi ¿suerte? es que después de conocer a tantas personas encantadas consigo mismas pero, en su propia opinión , despreciadas por el cosmos, la vida, la suerte o cualquier otro chivo expiatorio, he querido conocer al punto opuesto, a una serie de personas que desde muy jóvenes han decidido crear su suerte y luchar por ella con todo lo que tienen. No tengo la más mínima duda de que serán ellos a quienes miraré dentro de unos años y pensaré en lo orgullosa que me he sentido siempre de ellos.

Y lo peor de todo es que son estas personas, las que recorren su propio camino y luchan día a día, las que suelen tener peor concepto de sí mismas, porque como no creen en la suerte, tampoco creen en la mala suerte y eso suele implicar que ellos son los únicos culpables de sus fallos. Teniendo en cuenta que todos fallamos más que a menudo, esa puede ser una dura carga.

Así que desde aquí les pido a esas personas, que se den cuenta de lo maravillosas que son por andar sus pasos y no dejarse llevar por el rebaño, por ser únicas y especiales, y dejen de sentirse menos que una sociedad limitada por su propia inercia.