Self-confidence

Y lo importante que es creer en uno mismo.

A medida que vamos creciendo como personas vamos aprendiendo una gran lección: querernos más que a nadie porque nadie nos va a querer más que nosotros mismos; Pero esto no debe confundirse (y más que a menudo ocurre) con el egoísmo.

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Querernos más que a nadie no significa pensar que somos mejores que los demás o que merecemos más que los demás. Lo que nos merezcamos dependerá de nuestros esfuerzo y nuestro trabajo, no del simple hecho de existir.

Querernos más que a nadie no significa ponernos siempre ante las necesidades de los demás, es compatible tener autoestima y saber querer a los demás. Porque ellos también hacen cosas por nosotros y en ocasiones, sacrifican su propia necesidad por la nuestra.

Eso es el amor, ¿no? Entonces, si para querer a otro hay que poner sus necesidades por encima de las nuestras y para tener autoestima tenemos que querernos a nosotros mismos más que a nadie… ¿Qué leches quieren que hagamos?why-is-CCS-exam-difficult

En el equilibrio está la virtud. Debemos saber cuando alguien merece (como ya hemos dicho, por sus esfuerzos y no por lo enamorados que estemos) nuestro sacrificio y en que ocasiones debemos saber darnos el lugar que nos corresponde.

Es un duro ejercicio de reflexión y es tremendamente difícil encontrar ese punto en el que todo esté en equilibrio, ya que siempre habrá quien te diga que estás siendo demasiado duro o demasiado blando, quien te diga que de bueno eres tonto y quien te diga que te pasas de listo. Pero al final lo que importa es que tú te sientas libre y feliz con las decisiones que has tomado. Y así siempre encontrarás el camino.

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Carácter

¿Puede un reto cambiarnos?

Si es lo suficientemente grande, un reto nos mostrará lo mejor (o lo peor) de nosotros. En cualquier caso, en algún momento nos hará caer y nos pondrá a prueba; De nosotros y sólo de nosotros dependerá como afrontemos el resto de la montaña.

Habitualmente, encontramos varias fases. Primero nos encontramos llenos de energía, hemos decidido enfrentarnos a esto porque nos vemos capaces, porque somos capaces. Vemos el camino mucho más corto de lo que luego resultará ser. Después, poco a poco vamos perdiendo fuelle pero nos convencemos a nosotros mismos de que es normal, el reto es difícil y debemos permitirnos bajar el ritmo. Llega un momento en que pensamos que no podemos más, lo vemos todo negro, no sabemos si llegaremos a la meta pues, realmente era un reto muy difícil. ¿Quizás nos pasamos de listos? Y este, sin duda, es el momento decisivo: ¿Cómo reaccionamos cuando literalmente no podemos más? En ese momento en que sentimos que la montaña era demasiado alta y no nos queda oxígeno, sólo podemos actuar de dos formas: abandonar o cambiar el chip, y lo segundo es difícil y realmente digno de admirar.  Se trata de darle la vuelta a todo lo que hemos hecho hasta el momento, buscando una fisura, algo que pudieras haber hecho mejor, otra forma de hacer lo que ya se ha hecho para encontrar un resultado diferente. Lo bueno de este camino es que tiene un resultado estimulante; Cuando consigues ver la otra cara de la moneda y descubres donde estaba el fallo que te impedía alcanzar tu meta, te sientes nuevamente lleno de energía y con más ganas que antes de lograr tu objetivo. Ahora la meta está más cerca y sabes que no es tu imaginación jugándote una mala pasada: realmente está cerca y eso te hace sentir que claro que puedes, es el último empujón.

Y de toda esta montaña, podemos aprender una valiosa lección que, de llegar a nuestras entrañas, puede cambiarnos para siempre. No hay montaña suficientemente alta, todo puede lograrse con tiempo, dedicación, mucho esfuerzo pero sobre todo, una mentalidad abierta y positiva que no nos hunda ante los problemas sino que nos incite a buscar soluciones donde antes solo encontramos decepciones.

Y es que la mente es tremendamente poderosa.

Possible Not Impossible

 

¿Presente?

Las personas estamos hechas de recuerdos. De recuerdos y de deseos. Nos pasamos media vida pensando en todo lo que hemos vivido y la otra media soñando con lo que vendrá.

Entiendo que es difícil centrarse en el presente, si fuera una tarea sencilla todos seríamos más felices. Probablemente.

Cada vez que vivimos algo no podemos evitar que nuestra memoria juegue con nosotros y nos recuerde algo similar que ya vivimos. Incluso tenemos grupos de amigos que sobreviven gracias a los recuerdos que un día construyeron y que se pasan horas y horas rememorando, pensando en cómo eramos y en lo que somos. En todo el tiempo que ha pasado y en como daríamos la vida muchas veces por volver a esos momentos y disfrutarlos mucho más, sabiendo ahora que los vamos a echar tanto de menos en el futuro.

No entiendo a la gente que no vive al cien por cien de lo que es posible. Se puede trabajar y tener vida. Y familia. Y pareja. Lo único que ocurre es que es agotador, pero ¿acaso no merece la pena? Todos dicen que una vida plena es aquella en la que encontramos el equilibrio entre todas esas facetas de la propia vida que son necesarias para ser felices. De lunes a viernes trabajo, salir los sábados y comer con la familia el domingo, pero todos sabemos que luego cada uno tiene unas circunstancias y que todo es mucho más difícil conforme van pasando los años. Y sin embargo, a mi me parece que la vida nos pone más trabas porque somos más capaces de manejarlas. Si no se puede quedar un sábado, se busca una comida improvisada, pero no dejes que tus amistades mueran, ni que tu pareja se aburra, ni que tu familia sienta que no te tiene cerca, ni que tu jefe piense que no eres suficientemente responsable. Este ritmo de vida, de seguro pasará factura, pero sinceramente prefiero luchar cada día de mi vida por mantener cerca a todas esas buenas personas que la vida ha ido poniendo a mi paso, personas a las que debo tantísimo que sólo se  me ocurre darles… mi tiempo. Y al final te das cuenta de que ni así les estás dando algo más grande de lo que estás recibiendo: el suyo.

Cada persona deja algo de ellos dentro de nosotros y de alguna manera, nos enseña otra forma de vivir, otras ideas, otros mundos. Y del compendio de todos ellos, poco a poco, vamos viviendo nuestra vida, generando recuerdos que serán nuestro mayor apoyo para vivir los malos momentos y que serán las mejores bases para nuestros sueños.

Because i knew you… i have been changed for good.

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Palabras

Qué fácil es decir “te quiero”. Son tan sólo dos palabras, muy muy fáciles de pronunciar. Y la gran tendencia que tiene la gente a decirlas sin ton ni son.

No me digas “te quiero”, quiéreme. No me vendas falsas realidades que queremos que existan pero no existan. No intentes que entienda lo que simplemente, no es verdad.

Quien quiere, quiere y quien no, no. Y todo lo demás sobra.

Cuántas veces nos sentimos decepcionados por personas que dicen una cosa y hacen otra, o personas que cumplen siempre y cuando no les suponga demasiado esfuerzo.

A lo mejor no es que no quieran, sino que el problema radica en la cantidad. Te quieren, pero no lo suficiente. Nadie está diciendo que se pidan imposibles; de hecho, ni siquiera que se pidan, pues estas cosas surgen en los momentos más inesperados y tan sólo una vocecita en tu cabeza te dice “Esto no me lo esperaba”.

En fin, que menos palabras fáciles, habladas, escritas o pensadas, y más hechos. Que no es tan difícil tener un bonito gesto. (De vez en cuando, al menos).palabras1

Dream in process

Hoy, me he parado a pensar en cómo hace muchos años decidí llamar a este blog: Creating Dreams. Y es que una vida debería ser eso: crear sueños y cumplirlos, para así seguir soñando. Los sueños cambian a lo largo de la vida, pero siempre hay un eje central que nos marca el camino, algo que deseamos por encima de todo. A veces incluso, varios sueños entran en conflicto y debemos decidir cual de los dos es más importante para nuestra felicidad futura. Porque incluso a oscuras, sin saber si el sueño que elijamos llegará a realizarse, debemos arriesgarnos por aquel que, en caso de llegar a ser, nos haría realmente felices. Para seguir soñando a su alrededor.

Yo tuve clara mi elección y aún hoy la mantengo. Y debo dar gracias a la persona que hace que, día a día, vea un poquito más cerca ese sueño. E incluso el camino, es más sencillo a su lado. Gracias!

camino

Say it

Dime, que ha acabado.

Dime que es verdad.

Dime y no me mientas, siente tus palabras.

Dime si al fin se abrió la puerta del bosque,

el de ramas altas, poca luz y muchas sombras.

Júrame que no es en vano, el intento

ni un iluso el que dibuja por despecho

a una tierra que sólo le trajo miedos,

ahora con la puerta abierta.

Dime si es cierto que los ángeles aún vuelan

Into the woods

Efímero

Una semana. En siete días pueden pasar tantas cosas que a veces asusta. Lo rápido que pasamos de la sonrisa al llanto y viceversa, ¿Serán entonces tan importantes los eventos que parecen gobernar nuestra vida? Está claro que no siempre pero todos, importantes o no, ocurren en una fracción de segundo y te remueven por dentro.

Y desde luego, cuando menos te lo esperas.

No siempre las sorpresas son gratas pero esta vez, alguien que llevaba largo tiempo en la parcela de la memoria me dijo algo que solucionó una gran parte de mi problema: Todos somos importantes, a veces incluso para personas que no podríamos imaginar.

Cuando giramos en círculos sin saber bien como romperlos, puede ser que la respuesta no dependa de nosotros completamente. Sólo debemos estar abiertos a las personas que nos hablan desde el corazón, porque puede ser que sean ellos los que deban abrirte el camino.

Y es bueno dejarse ayudar, de vez en cuando.helping-hand

Nothing else to say

No es justo.

Que sea tu escudo frente al mundo

Y no tu espada.

Que sea el volcán donde arrojas tus miedos

El chivo expiatorio de tus debilidades

La causa perenne de tus fracasos

Y no tu espada.

No es justo.

Que cada dia que pasa encuentres

Como convertir en mio el peso de tus “no puedo”.

Que tu frustración sea mi pecado

Y mi culpa el no saber echarlo

Y mio el miedo de volver a verlo

Y no tu espada.

No es justo.

Sociedad Ansiosa

Cada vez me encuentro a mi misma más convencida de que muchos de los problemas de la sociedad en la que vivimos tienen la misma causa: la ley del mínimo esfuerzo.

Vivimos rodeados de personas que prefieren encontrar la más mínima excusa para conseguir una paguita del gobierno que les “solucione” la vida que trabajar dignamente. Que de eso se trata el trabajo, de conseguir dignidad para uno mismo, de sentirse útil y contribuir al crecimiento personal y social de un colectivo.

Vivimos en un mundo en el que lo raro no es quien toma un ansiolítico sino quien no lo toma, porque es mucho más fácil tomarse una pastilla que aprender a controlar los nervios. Ojo, que la ansiedad puede ser un enemigo a veces difícil de vencer y una pastilla puede ser una ayuda muy útil en momentos puntuales, pero que un porcentaje alarmantemente alto de la sociedad se las tome como sugus pues oye, tampoco. Porque de toda esa gente, la mitad ni las necesita pero, con tal de no hacer el mínimo esfuerzo, prefieren tomársela antes que contar hasta 10 (“¡o hasta 100 si hace falta!” Que dice siempre mi madre). Y la mitad que realmente puede necesitarlas se niega a ir a un psicólogo que le ayude con su problema porque “yo no estoy loco”. No señor, no está loco. Pero si se rompe un pie va al traumatólogo ¿verdad? ¿O le basta con una pastillita para el dolor?

Vivimos en una sociedad que repugna a los políticos corruptos (muy bien hecho) pero que es incapaz de pagar su iva, sus retenciones, sus seguros sociales y un largo etcétera de impuestos (muy mal hecho). Que es muy fácil llamar ladrón al pez grande porque es grande pero yo “es que me niego a pagar a esos chorizos, lo mio no es robar, es no ser tonto”. Porque pagar los impuestos con los que deberían subvencionarse los estudios de los jóvenes, las pensiones de los mayores, los parques para los niños, la sanidad para todos, la educación y otro largo etcétera de servicios públicos, es algo “tonto”. Pero eso sí, dártelos te los tienen que dar. “Porque tu tienes derecho” Lo que se me escapa es en que momento se desvincularon los derechos de las obligaciones, será que me educaron a la antigua.

Y lo peor es que esa mágica ley, la pagamos todos.

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Inconformistas

Hoy, me he dado cuenta de que no hay que conformarse. Hay que salir al mundo y buscar los detalles que hacen que nuestra vida merezca la pena.

Quien siente que no encaja, realmente no aporta nada. Ni a sí mismo ni a la sociedad ni a nadie. El tedio de encontrarse en una situación tan distinta de la deseada puede llegar a suponer una barrera importante a la hora de sobreponerse; La clave es tener las ideas claras y no tener miedo, pero claro, ni una ni otra son tan fáciles.

Hay quien nace con un objetivo en la vida, desde pequeños tienen claro que quieren hacer, qué les va a hacer feliz y les va a permitir realizarse como personas. Que suerte la suya.

Si sientes que vas dando tumbos, que no estás contento del todo con ningún camino que elijes, al final te cansas. Pero hay que seguir buscando.

Porque al final lo que no hagamos nadie lo va a hacer por nosotros, así que vale la pena arriesgarse y ser quienes somos, ni mas ni menos, para encontrar el lugar que merecemos.

Este post va dedicado a una amiga que se encuentra algo perdida, con la esperanza de que encuentre fuerzas para sobreponerse a todo.