Frágiles

El ser humano es realmente un animal muy frágil. ¿Habéis notado como nos sentimos incapaces de la tarea más sencilla sólo por un poco de fiebre? Ante las dificultades, si nos dejamos llevar, nuestra naturaleza nos hace terminar en un sofá, calentitos y durmiendo hasta que se nos pase. En realidad, da lo mismo que nuestra dolencia sea física o psicológica: en cuanto vemos la oportunidad de tumbarnos hay algo dentro de nosotros mismos que nos empuja a tirar la toalla. “El camino fácil” que siempre está ahí, atractivo y maloliente, esperando a que caigamos en sus redes.

Es por eso que admiramos tanto a aquellos que ante las dificultades no dudan un momento en ni siquiera sentarse. Porque eso les acercaría a la tentación y ellos tienen claro que ese camino será más fácil pero desde luego no les llevará al éxito.

be different

Hay tanta gente a la que he oído decir cosas como “yo que culpa tengo” “lo he pasado muy mal, ¿cómo quieres que esté?” Que ¿cómo quiero que estés? Vivo. Quiero que estés vivo. Porque como dijo un grande, ya tendremos tiempo de dormir cuando estemos muertos, y todo ese tiempo que malgastamos recreándonos en nuestro dolor no sirve sino para convertirnos en peores personas, cada vez capaces de menos, pero eso sí, con una suerte terrible.

Pues yo he decidido que no creo en la suerte, porque pienso que creer en ella es el camino fácil. Crea tu propia suerte con esfuerzo, con dedicación y con una voluntad férrea que te permita andar sobre tus pasos en busca de soluciones (porque lo de buscar sólo errores no sirve de mucho y buscar culpables está muy visto y total, nunca fuimos nosotros mismos).

Be Different largo

Lo bueno de mi ¿suerte? es que después de conocer a tantas personas encantadas consigo mismas pero, en su propia opinión , despreciadas por el cosmos, la vida, la suerte o cualquier otro chivo expiatorio, he querido conocer al punto opuesto, a una serie de personas que desde muy jóvenes han decidido crear su suerte y luchar por ella con todo lo que tienen. No tengo la más mínima duda de que serán ellos a quienes miraré dentro de unos años y pensaré en lo orgullosa que me he sentido siempre de ellos.

Y lo peor de todo es que son estas personas, las que recorren su propio camino y luchan día a día, las que suelen tener peor concepto de sí mismas, porque como no creen en la suerte, tampoco creen en la mala suerte y eso suele implicar que ellos son los únicos culpables de sus fallos. Teniendo en cuenta que todos fallamos más que a menudo, esa puede ser una dura carga.

Así que desde aquí les pido a esas personas, que se den cuenta de lo maravillosas que son por andar sus pasos y no dejarse llevar por el rebaño, por ser únicas y especiales, y dejen de sentirse menos que una sociedad limitada por su propia inercia.

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Self-confidence

Y lo importante que es creer en uno mismo.

A medida que vamos creciendo como personas vamos aprendiendo una gran lección: querernos más que a nadie porque nadie nos va a querer más que nosotros mismos; Pero esto no debe confundirse (y más que a menudo ocurre) con el egoísmo.

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Querernos más que a nadie no significa pensar que somos mejores que los demás o que merecemos más que los demás. Lo que nos merezcamos dependerá de nuestros esfuerzo y nuestro trabajo, no del simple hecho de existir.

Querernos más que a nadie no significa ponernos siempre ante las necesidades de los demás, es compatible tener autoestima y saber querer a los demás. Porque ellos también hacen cosas por nosotros y en ocasiones, sacrifican su propia necesidad por la nuestra.

Eso es el amor, ¿no? Entonces, si para querer a otro hay que poner sus necesidades por encima de las nuestras y para tener autoestima tenemos que querernos a nosotros mismos más que a nadie… ¿Qué leches quieren que hagamos?why-is-CCS-exam-difficult

En el equilibrio está la virtud. Debemos saber cuando alguien merece (como ya hemos dicho, por sus esfuerzos y no por lo enamorados que estemos) nuestro sacrificio y en que ocasiones debemos saber darnos el lugar que nos corresponde.

Es un duro ejercicio de reflexión y es tremendamente difícil encontrar ese punto en el que todo esté en equilibrio, ya que siempre habrá quien te diga que estás siendo demasiado duro o demasiado blando, quien te diga que de bueno eres tonto y quien te diga que te pasas de listo. Pero al final lo que importa es que tú te sientas libre y feliz con las decisiones que has tomado. Y así siempre encontrarás el camino.

Carácter

¿Puede un reto cambiarnos?

Si es lo suficientemente grande, un reto nos mostrará lo mejor (o lo peor) de nosotros. En cualquier caso, en algún momento nos hará caer y nos pondrá a prueba; De nosotros y sólo de nosotros dependerá como afrontemos el resto de la montaña.

Habitualmente, encontramos varias fases. Primero nos encontramos llenos de energía, hemos decidido enfrentarnos a esto porque nos vemos capaces, porque somos capaces. Vemos el camino mucho más corto de lo que luego resultará ser. Después, poco a poco vamos perdiendo fuelle pero nos convencemos a nosotros mismos de que es normal, el reto es difícil y debemos permitirnos bajar el ritmo. Llega un momento en que pensamos que no podemos más, lo vemos todo negro, no sabemos si llegaremos a la meta pues, realmente era un reto muy difícil. ¿Quizás nos pasamos de listos? Y este, sin duda, es el momento decisivo: ¿Cómo reaccionamos cuando literalmente no podemos más? En ese momento en que sentimos que la montaña era demasiado alta y no nos queda oxígeno, sólo podemos actuar de dos formas: abandonar o cambiar el chip, y lo segundo es difícil y realmente digno de admirar.  Se trata de darle la vuelta a todo lo que hemos hecho hasta el momento, buscando una fisura, algo que pudieras haber hecho mejor, otra forma de hacer lo que ya se ha hecho para encontrar un resultado diferente. Lo bueno de este camino es que tiene un resultado estimulante; Cuando consigues ver la otra cara de la moneda y descubres donde estaba el fallo que te impedía alcanzar tu meta, te sientes nuevamente lleno de energía y con más ganas que antes de lograr tu objetivo. Ahora la meta está más cerca y sabes que no es tu imaginación jugándote una mala pasada: realmente está cerca y eso te hace sentir que claro que puedes, es el último empujón.

Y de toda esta montaña, podemos aprender una valiosa lección que, de llegar a nuestras entrañas, puede cambiarnos para siempre. No hay montaña suficientemente alta, todo puede lograrse con tiempo, dedicación, mucho esfuerzo pero sobre todo, una mentalidad abierta y positiva que no nos hunda ante los problemas sino que nos incite a buscar soluciones donde antes solo encontramos decepciones.

Y es que la mente es tremendamente poderosa.

Possible Not Impossible