Mecanismos de defensa

Gracias a una amiga muy especial me he dado cuenta de que, todos tenemos un doble rasero a la hora de tomarnos nuestras emociones. Si alguien te pregunta que es el dolor, te paras a pensar y razonas hasta que das con una respuesta que consideras satisfactoria. En mi caso, el dolor es aprendizaje, es la forma que tienen alma y cuerpo de recordarte las piedras en las que tropezaste para intentar (habitualmente sin éxito) que vuelvas a caer. Pero al pensar en esto me he dado cuenta de otra cosa: El dolor es una mierda cuando duele, pero un alivio cuando pasa. Si a alguien que esté sufriendo en este momento le preguntamos que es el dolor, nos dirá que es una puta mierda. Si por otra parte le preguntamos a esa misma persona en un momento de tranquilidad, razonará y nos dirá una respuesta más parecida a la primera. ¿Tiene lógica? ¿Cuál es la verdadera respuesta? Es un mal necesario, quizás. Sin embargo, lo que más curioso me resulta es como un mismo sentimiento se siente de formas diferentes en función del momento y del lugar. Las malas emociones se suavizan y las buenas se exaltan, supongo que presas del magnífico mecanismo de defensa de nuestra mente, prodigiosa, que nos hace recordar sólo aquello que nos servirá de ayuda en el futuro. ¿Qué pasaría si fuera de otra forma? Nos pasaríamos la vida teniendo miedo, porque los tropiezos son inevitables.

Así pues, a fin de cuentas, quizás el dolor no sea algo tan malo.

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