Turuk Makto

Ojalá Turuk Makto viniera a salvarme. A fin de cuentas, no es más que otro príncipe de Disney, o uno de esos protagonistas de novelas románticas y empalagosas. Es Edward Cullen; es, en definitiva, un sueño inalcanzable, pero sin duda, el más precioso sueño que pueda ser soñado. 

“Existen sin lugar a dudas millones de lugares mágicos, escondidos del mundo entre maleza y espino. Cada uno de esos lugares es descubierto por alguien, de vez en cuando; sin embargo, nadie entre quienes conocen el secreto lo han revelado jamás.”

Cuando era pequeña, soñaba con que un día, un príncipe azul vendría a rescatarme de la simplicidad de este mundo para llevarme a uno lejano, lleno de aventuras y de hadas, en el que pudiera ser realmente feliz. Con el paso de los años, dejas de verlo posible, pero no por ello dejas de soñarlo. Aún hoy espero a que venga un príncipe, alguien que sea feliz haciéndome sonreír, capaz de llevarme con el hilo de sus palabras, a lugares mágicos. 

Porque, ¿qué lugar es mágico? Cualquiera puede serlo, basta con que los que estén allí piensen que lo es. Si quieres, puedes ver un mundo lleno de dinosaurios donde realmente hay un atasco, o millones de hadas envolviéndote en lo alto de una montaña a través de las luces de una ciudad soñolienta. 

Son las personas, ese príncipe azul, las que hacen que un momento, lugar o recuerdo sea especial y brille con luz propia en nuestra atrofiada memoria. Es la voluntad de hacer que sea especial la que finalmente lo logra. “Si quieres, puedes”, como suele decirse.

Finalmente, quisiera decir que hagáis mágico vuestro mundo, pues puedo asegurar que con un par de momentos mágicos al mes, la vida pasa de ser un completo aburrimiento, a la aventura más fantástica jamás narrada. Y lo mejor, es que será única, pues la magia hace que incluso con las mismas circunstancias, cada enlace y cada estancia sean distintos e irrepetibles para cada uno de nosotros. Por eso un lugar mágico siempre es descubierto, porque da igual cuántas personas lo hallen, él permanecerá virgen a los ojos de los demás.

*La magia existe, sólo hay que saber dónde buscarla*

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Challenge

El corazón tiene deseos que, a veces, son imposibles de cumplir. ¿Y cómo debemos reaccionar ante ellos? Alejarlos de nosotros sin más, no dejarle hablar fuerte y continuar con nuestra vida con esa espina siempre en nuestro subconsciente. En el fondo sabemos que es lo mejor que podemos hacer porque o bien es realmente imposible o bien tendría unas consecuencias descomunales y unos beneficios absurdos. Pero aún así… Nos parece que cada paso es más difícil de dar mientras tomamos la determinación de cerrar la puerta, porque sabemos que tenemos que cerrarla pero, siendo sinceros, no queremos.

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Y él entró en el bosque. No tenía ni idea de que debía buscar y sin embargo, buscaba desesperadamente. Algo le decía que allí había algo o alguien escondido que realmente necesitaba su ayuda, así que no cesó en su intento de encontrarlo.

Escondida tras un árbol, admiraba a ese caballero que había entrado en el bosque, su bosque, persiguiendo algo que parecía no existir. Ella conocía muy bien su bosque y se aseguró de que no la encontrase pero, cada día, el joven seguía buscando y buscando sin descanso hasta que un día, le venció la curiosidad y se dejó ver. Y entonces el chico se preguntó si habría encontrado lo que estaba buscando.

Hablaron durante días, sin preguntarse a sí mismos que estaba pasando. Hasta que un día, el chico se dio cuenta de que hablar con ella era precisamente salvarla. Y salvarse.

Un día, decidieron salir del bosque. Pero al llegar a la linde que separaba los árboles de la luz… ella no pudo. Ese era su bosque, el que le daba la vida aunque no fuera la que deseaba. Estaba atrapada y, de momento, no podría salir de allí. Ahora le tocaba decirle al príncipe que saliera sin ella.

Bucles

Alguien muy sabio me dijo que en la vida tendemos a tener bucles y que debemos intentar por todos los medios, romperlos. Nuestra forma de ser nos lleva a repetir siempre las mismas acciones, a buscar siempre las soluciones del mismo modo, lo que habitualmente desemboca en las mismas soluciones (que si no solucionaron antes, ahora tampoco). Obtenemos soluciones temporales que nos permiten seguir viviendo otro porción de vida con un poco de alegría, pero que al final nos vuelven a llevar al punto de partida. La única forma de avanzar es cambiar la partida. No tirar los dados sino ser consciente de que números salieron la última vez, y probar con unos diferentes aunque nos parezca imposible. Cambiar nuestra forma de actuar, aunque vaya en contra de nuestra naturaleza. Pero eso, ¿no es cambiar nosotros a fin de cuentas? Supongo que un poco, o mas que cambio adaptación, para poder terminar de recorrer la vida sin perdernos en el bosque que la envuelve.