Let it go

Sometimes, all you need is… just let it go.

En los momentos en los que nos vemos forzados a dar el 200% de nosotros mismos, es cuando realmente nos descubrimos. Vemos lo que somos capaces de hacer, aunque eso implique mostrar algunas facetas… no tan fáciles de mostrar. Cuando llega el momento de enfrentarse a los golpes, lo primero que hace el cuerpo es defenderse; Todos tenemos mecanismos de defensa, mecanismos que a veces nos alejan de aquellas personas a las que queremos más cerca. Otras veces, nos alejan de nosotros mismos, nos hacen ser alguien que no somos para poder completar aquello que debemos hacer y una vez completado, nuestro verdadero yo sale con tanta fuerza que nos explota en la cara. Cuando las cosas ocurren, debemos saber darnos nuestro tiempo, un tiempo en el que podamos ser niños y llorar o gritar o culpar de nuestros males al primero que nos venga a la mente. Ese tiempo no debe ser demasiado grande, sólo el necesario para poder sacar fuera de nuestro corazón el miedo, el dolor, la incertidumbre que conllevan ciertos golpes.  Sólo el necesario, para poder volver a ser nosotros mismos y enfrentarnos de nuevo al día a día sin sufrir más de la cuenta. Porque quedarnos dentro aquello que nos hace daño, poco a poco nos corroe, nos avinagra el carácter y nos hace perder aquello que más amamos.

No debemos dejar que ninguna barrera nos separe de lo que nos importa. Nuestras barreras son eso, nuestras, y cada uno si realmente quiere, puede tumbarlas o erigirlas a su antojo. Sólo tenemos que conocernos lo suficiente y ser humildes para poder vernos con cierta claridad y distancia. Utilizar la razón donde nos gustaría usar el corazón. Y poco a poco, superar nuestros miedos y defectos, aunque sea un poco.

Y podremos decir con la cabeza bien alta, que hemos ganado nuestra batalla.

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